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Revista Fojas
 
El sistema registral chileno emplea el folio personal, las inscripciones se practican mediante procesamiento de textos en medio papel con los que se conforman protocolos de hasta 500 fojas numeradas correlativamente al igual que cada una de las inscripciones, las que surten sus efecto desde el momento mismo en que el título que les da origen ha sido anotado en el Libro Repertorio, anotación que determina así la prioridad registral y que caduca a los dos meses, si en dicho lapso no se ha practicado la inscripción, la que puede ser rehusada si según la calificación del título que debe hacer el Conservador, resulta que éste no cumple con alguno de los requisitos para practicarse la inscripción.

Las subinscripciones se practican al margen de la respectiva inscripción, como así también las notas de referencia para vincular las inscripciones que digan relación con el bien respectivo y los derechos concernientes al mismo y a que se refieran otras inscripciones practicadas en el mismo registro u otros de los que por disposición de la ley están a cargo del conservador.

Cada uno de los Registros -que se inician y concluyen anualmente- deben contener los índices de las inscripciones practicadas en éllos que facilitan el acceso a la información registral, la que puede ser consultada por quien lo desee, ya que dichos registros son públicos. Dichos índices procesados en muchos oficios conservatorios de la República por medios computacionales y por períodos que comprenden varios años, facilitan a su vez el examen de la información para otorgar los certificados que dan cuenta de la situación registral de inmuebles, sociedades, aguas, minas y prendas.

El archivo registral se complementa con los planos de subdivisión de inmuebles y de los acogidos a la normativa de los condominios.

De propia iniciativa los Conservadores mantienen también por medios manuales o computacionales una suerte de folio real respecto de cada unidad inmobiliaria inscrita para facilitar su gestión, como también para contar con sistemas de respaldo de las inscripciones y planos ya sea en medios electrónicos y/o de imagen en microfilms que les permiten así contar con medios idóneos para su reconstitución si unas y otros se llegaren a siniestrar. Para optimizar el resguardo del archivo registral, al menos por ahora en el Conservador de Santiago se ha avanzado en la digitalización de las inscripciones y los planos, sistema éste que tiene la ventaja de permitir la actualización de la documentación e información registral así resguardada, lo que a su vez permitirá, en el futuro, la consulta de inscripciones y planos en pantallas dispuestas para tal efecto, evitándose de este modo el acceso directo del público a los Registros y planos, de modo tal que, sin afectar el carácter público del Registro y la publicidad consustancial a él se protegerá adecuadamente la integridad física documentaria de dichos Registros y planos.

Cabe destacar que, con el objeto de que la modernización de nuestro sistema registral se desarrolle armónicamente a nivel nacional,
La Corporación Chilena de Estudios de Derecho Registral ha creado una entidad que se espera haga posible que en el curso del año 2006 tal modernización sea una realidad y con programas computacionales uniformes permitir que se puedan solicitar actuaciones registrales -inscripciones, subinscripciones, copias y certificados- desde cualquier punto del país y del extranjero, con lo que se habrá conseguido cumplir uno de los objetivos más importantes de la Corporación. El siguiente paso será adoptar las medidas necesarias para la aplicación de las disposiciones de la ley sobre documento y firma electrónica a la función registral, clara demostración que los Conservadores captan los signos de los tiempos y habrán así portado lo suyo cuando tenga lugar el bicentenario de la independencia nacional.

De este modo, los Conservadores estarán conciliando adecuadamente la seguridad y certeza jurídica registral con la estabilidad deseable, conveniente y necesaria de las instituciones, que en el caso preciso de la institución registral, ha dado prueba más que suficiente de adecuado funcionamiento durante los
148 años transcurridos desde que el 24 de junio de 1857 se dictara el Reglamento del Registro Conservatorio de Bienes Raíces en virtud de lo dispuesto en el artículo 695 del Código Civil. Con estas iniciativas, cuyo financiamiento es asumido por los mismos Conservadores, estos funcionarios auxiliares de la Administración de Justicia, contribuyen al desarrollo nacional.

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